lunes, febrero 28, 2005

Peso semanal. 28/2/05

Mi peso a día de hoy: 68,1 kg.

La verdad es que no me lo explico. Creía que iba a dejar de adelgazar de manera natural al llegar a mi peso ideal, así que lo más probable es que éste estuviese por debajo de lo que yo calculaba. Y lo mismo sucede con mi nivel crítico de hidratos de mantenimiento, aunque quizá, en este caso, no lo haya alcanzado todos los días, más que nada por haber sido una semana de muchísimo trabajo, en la que llegaba a casa sin demasiadas ganas de comer. El caso es que esperaba mantenerme en mi peso, tras haber comido mucha fruta, verduras, frutos secos, algún que otro pedazo de patata y hasta una sopa de fideos... ¡y resulta que he perdido otro kilo!

Variación semanal: -1 kg.
Desde inicio Atkins: -28,9 kg.
Desde inicio mantenimiento: -1,2 kg.

sábado, febrero 26, 2005

(Nuevo desastre de) Ejercicio semanal

El pago del gimnasio de este mes de febrero ha sido un dinero totalmente tirado. Esta última semana tampoco he ido ni un solo día. Si la situación en el trabajo se normaliza, la semana que viene tengo que proponerme cambiar esta actitud y sacar tiempo de donde sea. Sería una pena que, después de llegar a mantenimiento, descuidara el ejercicio.
Seguiremos informando...

viernes, febrero 25, 2005

Comer en el mundo real: viajes

Si hay una comida de la que puede disfrutar un 'atkiniano', es el desayuno tipo buffet de los hoteles. Es verdad que suele haber un montón de bollería y chocolate, pero a su lado podemos encontrar todo tipo de embutidos, queso, bacon, salchichas, huevos... como para darnos un atracón hasta no poder siquiera pensar en bizcochos o croissants. Por eso, cuando estamos de viaje y nos alojamos en un hotel, lo mejor es desayunar allí mismo, en vez de salir y buscar una cafetería donde no encontraremos tanta variedad. Sale más caro, eso seguro, pero se disfruta mucho más.

Durante un viaje, es muy probable que se realicen muchas comidas en restaurantes. Si optamos por los fast-food llenos de hamburguesas, pizzas y bocadillos, lo más probable es que tengamos problemas para seguir correctamente una dieta baja en hidratos de carbono, así que es mejor que busquemos un restaurante tradicional, donde es mucho más fácil comer según el método Atkins. Si no queda otro remedio, quitar el pan de la hamburguesa o el bocata es una buena solución de emergencia.

Para los desplazamientos, resulta sencillo ir preparado. Al igual que comenté para el caso de los aeropuertos, basta con llevar algo de embutido y otros alimentos permitidos en función de la fase de la dieta en que nos encontremos, en una cantidad adecuada a la duración del desplazamiento. Si viajamos en nuestro propio vehículo, podemos llevar recipientes con carne, pollo o cualquier otra comida más sustanciosa. Con las bebidas no suele haber ningún problema, ya que en cualquier sitio podemos encontrar agua o coca-cola light.

jueves, febrero 24, 2005

Comer en el mundo real: restaurantes

Así como los aeropuertos no pueden considerarse precisamente unos lugares idóneos para que los seguidores del método nutricional Atkins puedan tomarse una comida adecuada, los restaurantes, en principio, no deberían plantearnos demasiados problemas, más allá de la dificultad, que ya he comentado, para llevar la cuenta de la cantidad de hidratos de carbono que ingerimos.

En 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins', el creador de esta dieta da unas pautas para que una comida en un restaurante no suponga una quiebra en la misma. La mayoría de los platos principales son adecuados para un régimen alimenticio bajo en carbohidratos, que permite comer todo tipo de carnes, pollo y volatería, pescados, mariscos, huevos y embutidos, además de la cantidad de ensaladas y verduras que puedan constituir cualquier ración normal del menú.

Sí hay que tener cuidado con las guarniciones, compuestas en muchos casos de patatas u otros alimentos no permitidos. Lo que debe hacerse en estos casos es, sencillamente, pedir de antemano que nos las cambien por una guarnición de verduras. Así nos evitaremos la tentación de tenerlas delante en el plato.

Dejar el pan tampoco debe resultar muy problemático. El momento en que más nos puede apetecer probarlo es en los prolegómenos de la comida, cuando estamos esperando por los platos. Un buen remedio para 'matar el gusanillo' es pedir un plato de aceitunas, para ir picando hasta que nos sirvan los platos principales.

Más difícil es encontrar algo adecuado en la carta de postres. Los dulces, ya se sabe, están prohibidos, y lo que resulta casi imposible en que algún restaurante, en España al menos, ofrezca tartas o helados bajos en carbohidratos. Para quien haya llegado a la fase de PPP, lo mejor es pedir algo de fruta. Hasta entonces, un poco de queso curado es el remedio más adecuado.

miércoles, febrero 23, 2005

Comer en el mundo real: aeropuertos

Uno de los lugares contra los que más prevención deben tener los seguidores de Atkins, al menos en España, son los aeropuertos. Parece mentira que en unos sitios con tantísimos establecimientos donde se puede comer (bares, restaurantes, cafeterías, pizzerías, hamburgueserías, 'self-services', máquinas expendedoras) sea prácticamente imposible encontrar una comida baja en hidratos de carbono. Prima el pan y abundan los dulces, pero hay que vérselas y deseárselas para poder tomar una ensalada o un plato de carne o pollo. Hay excepciones, claro está, pero hay que tener la suerte de que coincidan en la terminal en la que se encuentra uno y a una distancia prudencial.

Además, la estancia en los aeropuertos puede prolongarse durante mucho más tiempo del que teníamos previsto cuando llegamos a ellos, a causa de retrasos o pérdidas de vuelos, y no es infrecuente tener que realizar allí alguna comida con la que no contábamos, algo que puede suponer todo un problema para quien está a dieta.

Por eso, hay que anticiparse a las posibles situaciones inesperadas y tener siempre presente la posibilidad de vernos en la necesidad de comer en el aeropuerto cuando vamos a emprender un viaje en avión. Una medida aconsejable es llevar con nosotros algo de embutido (cortado en lonchas y envuelto en papel de aluminio apenas ocupa espacio y lo podemos llevar sin ninguna incomodidad añadida a la de ir cargando con las maletas). Si se está ya en la fase de PPP, una bolsa de frutos secos puede ser una compañía inmejorable. Yo suelo llevar nueces de macadamia, "el mejor amigo de Atkins", según el propio inventor de la dieta. Y para no estar pensando en la comida cuando toca pasar varias horas en la sala de espera, unos chicles o caramelos sin azúcar nos pueden ayudar a tener las mandíbulas ocupadas. Todos estos productos hay que considerarlos como parte imprescindible de nuestro equipaje para cualquier tipo de trayectos.

martes, febrero 22, 2005

Comer en el mundo real: la cuenta de hidratos

La norma básica para seguir la dieta Atkins es que hay que contar la cantidad de hidratos de carbono que se comen diariamente (para no pasarnos del límite, que es variable según la fase en que estemos). El modo de hacerlo es el siguiente: 1- Se pesa cada alimento que vayamos a comer. 2- Se comprueba en una tabla el porcentaje de carbohidratos que contiene ese alimento. 3- Se deduce ese porcentaje del peso que vamos a comer y nos resulta la cantidad total de hidratos que ingeriremos. Sencillo, ¿no?

Pues no. Es un auténtico coñazo pesar cada cosa que te vas a comer, sobre todo cuando son platos que combinan varios alimentos, o cuando se prepara una fuente que van a compartir entre varios y hasta que uno no se sirve no sabe exactamente qué proporción se va a comer. Y eso contando que estemos en casa y podamos pesar personalmente la comida, porque no digamos cuando estamos invitados en casa ajena, o comemos en un restaurante. ¿Qué hacemos, preguntarle al camarero cuántos gramos pesan las zanahorias y los champiñones que lleva como guarnición nuestra chuleta?

La teoría de cómo llevar una dieta choca frecuentemente con la práctica de comer en el mundo real, que no nos ofrece casi nunca la posibilidad de controlar al dedillo las cantidades que ingerimos. Así que los 'atkinianos' debemos ir acostumbrándonos poco a poco a dominar el arte de contar los carbohidratos 'a ojo'. Cuando se empieza la fase de inducción, es muy poca la comida que hay que pesar, ya que las únicas cosas que tienen hidratos de todo lo que se come son las ensaladas y verduras. Habitualmente nos servimos siempre unas raciones muy similares de lechuga, tomate o de la verdura que sea, por lo que cuando la hemos pesado tres o cuatro veces ya resulta fácil contar sus hidratos de carbono.

Más problemas suelen presentarse con la fase PPP. En ella sí que hay que procurar pesar la comida siempre que se pueda. En primer lugar, para ir aprendiendo a calcular el peso aproximado y el porcentaje de 'carbos' de un número cada vez más amplio de alimentos. Y, en segundo lugar, porque hay que procurar ajustarse siempre al máximo al límite diario, ya que uno de los objetivos de esta fase es calcular nuestro nivel crítico, es decir, la cantidad de hidratos que no podemos sobrepasar sin dejar de adelgazar, y eso requiere la mayor precisión posible. Aun así, la práctica le hace a uno todo un experto en calcular cuánto pesa una mandarina o un kiwi. También se amplían las posibilidades de elección en los restaurantes. La empresa de Atkins ha puesto en marcha en Estados Unidos un sistema para contar los hidratos a través del teléfono móvil, pero en España no nos queda otro remedio que tentar a la suerte e intentar acertar, o pedir platos sin carbohidratos cuando comemos fuera y tomar nuestra ración diaria en casa.

Cuando ya se ha calculado el nivel crítico, no tiene tanta importancia llegar cada día al límite de su consumo, por lo que lo más razonable es ser moderados en el consumo de comidas con hidratos cuando no hemos podido pesarla. Al fin y al cabo, no pasará nada por quedarnos cortos algún día en la ingesta de carbohidratos, mientras que pasarnos puede llevarnos a un estancamiento en el proceso de adelgazamiento.

En mi caso, ya en mantenimiento, no me preocupa demasiado el comer fuera de casa. Procuro, a ojo, no pasarme con la cantidad de 'carbos', pero sé que si alguna vez me paso, la báscula lo delatará, y podré moderarme unos días hasta que recupere mi peso, si es necesario. Al fin y al cabo, jugamos con un margen de un par de kilos en los que movernos sin necesidad de tomar medidas especiales para volver a adelgazar.

lunes, febrero 21, 2005

Peso semanal. 21/2/2005

Mi peso a día de hoy: 69,1 kg.

Por primera vez desde que empecé la fase de mantenimiento, ésta ha hecho honor a su nombre y, pese a la falta de ejercicio y al fin de semana gastronómico, repito el peso de hace siete días.

Variación semanal: sin variación.
Desde inicio Atkins: -27,9 kg.
Desde inicio mantenimiento: -0,2 kg.

domingo, febrero 20, 2005

(Falta de) Ejercicio semanal

Lamentable, pero cierto. Pese a mis buenas intenciones de la semana anterior, en la que, por fin, me decidí a apuntarme a un gimnasio, esta semana no he ido ni un solo día. Montones de trabajo hasta el jueves y un viaje gastronómico-cultural a Burgos el fin de semana han primado sobre cualquier voluntad de hacer ejercicio. ¿Se notará en la báscula? La respuesta, mañana.

En Burgos he comido de película y sin 'pecar' en exceso con los carbohidratos. Aun así, quizá las cantidades de vino y de morcilla de arroz no fuesen las más recomendables para una semana en la que la actividad física brilló por su ausencia. Afortunadamente, el asado de cordero lechal (como el de la foto) es un plato perfecto para los 'atkinianos'.


viernes, febrero 18, 2005

Polialcoholes

Al igual que la fibra, los polialcoholes son un tipo de hidrato de carbono que no producen un gran impacto en la glucosa de la sangre y, por lo tanto, su consumo no está restringido en el método nutricional Atkins. Estas sustancias, que podemos encontrar entre los componentes de numerosos alimentos preparados, se utilizan normalmente como endulzantes sustitutivos del azúcar. Entre los polialcoholes (o azúcares de alcohol, como también se los llama) están el sorbitol, el manitol, el xilitol, el maltitol y el lactitol.

Hay que tener mucho cuidado, sin embargo, a la hora de comer alimentos endulzados con estos polialcoholes, porque no a todo el mundo le son inocuos en su proceso de adelgazamiento. Se recomienda introducirlos en nuestra dieta poco a poco y analizar el efecto que nos producen. Si vemos que cuando los consumimos dejamos de adelgazar, o incluso engordamos, hay que contarlos como si fueran cualquier otro carbohidrato de los que se restringen en Atkins.

Para quien no le perjudiquen en su proceso de adelgazamiento, estas sustancias le ayudarán a hacer muchísimo más llevadera esta forma de alimentarse, ya que permiten reducir sustancialmente la cantidad de azúcares y, consiguientemente, de hidratos de los que tenemos que incluir en nuestro conteo diario, en todo tipo de productos dulces, desde chocolate hasta turrones, pasando por caramelos o helados.

Yo, personalmente, no me he decidido a incluirlos en mi dieta. Cuando estaba en PPP me compré unos helados 'light', endulzados con maltitol. Teóricamente, el resto de los hidratos que contenían no sobrepasaba la cantidad diaria que entonces yo estaba ingiriendo, pero me pesé al día siguiente de tomar el primero y había engordado. Repetí la prueba con otros dos helados, algunas semanas después, y me pasó lo mismo. Así que no volví a tomarlos. Me había comprado dos cajas de tres unidades cada una, y la segunda sigue en mi congelador desde septiembre. Quizá ahora podría comérmelos sin mayor problema, pero tampoco echo demasiado en falta el tomarme un helado (y eso que a mí siempre me apasionaron), así que lo dejaré para más adelante. Lo que sí como con frecuencia son caramelos sin azúcar (marcas como Werthers o Solano), también endulzados con polialcoholes, y no me perjudican en absoluto, pero es que las cantidades que consumo son mínimas, dos o tres caramelos al día.

jueves, febrero 17, 2005

Fibra

No es infrecuente encontrar estudios y artículos pseudocientíficos que critican el método nutricional Atkins por limitar la ingestión de fibra, algo que, aseguran, puede provocar males diversos que van desde molestias intestinales hasta cáncer de colon.

Nada más lejos de la realidad. Es una de las muchas falacias que circulan por ahí sobre esta dieta, provocada quizá por el hecho de que la fibra es un tipo de hidrato de carbono y Atkins restringe severamente el consumo de hidratos. Pero lo cierto es que, para este método, no todos los hidratos son iguales. A la hora de calcular el límite de los que podemos comer diariamente, hay algunos que no debemos tener en cuenta, es decir, que podemos consumir sin límite, como si fueran proteínas o grasas, en vez de carbohidratos. La fibra es un ejemplo de ellos, porque "no se convierte en glucosa y, por ello, no eleva los niveles de azúcar en la sangre, como sí hacen los demás hidratos de carbono", según explica el doctor Atkins en su libro.

Y no sólo es que no tenga efectos negativos, sino que los tiene positivos: "En realidad, la fibra ralentiza la entrada de glucosa en el flujo sanguíneo. Esto, a su vez, reduce las subidas de azúcar que provocan la producción de insulina y el almacenamiento de la grasa corporal. Además, al retardar el tránsito de los alimentos por el tracto digestivo, la fibra le ayuda a sentirse lleno durante más tiempo, lo cual le evita los accesos de hambre". Y eso entre otras muchas ventajas, que se explican detenidamente en el libro.

El problema para quienes empiezan Atkins es que la mayoría de los alimentos ricos en fibra tienen también otros hidratos de carbono, y muchos deben ser evitados, al menos en la fase de inducción. En ésta, la principal fuente de fibra serán las verduras, mientras que en PPP se podrán ir incorporando frutos secos, fruta, legumbres y cereales, que también son ricos en esta sustancia. En el inicio de la dieta se puede compensar la escasez de alimentos con fibra permitidos tomando salvado integral de trigo (aunque sea un cereal, es fibra pura y no añade hidratos a la cuenta diaria) o semillas de lino.

miércoles, febrero 16, 2005

Control médico

Me pregunta Elizabeth en un comentario a mi anterior 'post' que si he seguido las pautas de algún endocrino o dietista como guía mientras he hecho Atkins. Una cuestión que me parece muy interesante, ya que entiendo que si alguien está pensando en iniciar cualquier régimen de adelgazamiento, pero sobre todo uno tan controvertido como éste, sobre el que han llovido todo tipo de críticas y falacias, es normal, e incluso más que recomendable, que acuda primero al consejo de un médico.

El problema es que, por lo que me han contado y he podido leer en algunos foros dedicados a este método nutricional, resulta casi imposible encontrar un especialista en dietética o nutrición que acepte que Atkins funciona y que no resulta perjudicial para la salud. Es bastante comprensible, dado que en los centros donde estos profesionales han estudiado les han enseñado todos los principios y esquemas de la teoría nutricional vigente: las grasas engordan, el único medio para adelgazar es ingerir menos calorías de las que quemamos con el ejercicio, los carbohidratos deben suponer un elevado porcentaje de nuestra ingesta diaria de alimentos, etcétera, etcétera.

Esta situación lleva a muchas personas (que normalmente habrán probado un buen número de veces seguir regímenes bajos en grasas y que, una y otra vez, han vuelto a engordar lo que perdieron con ellos) a iniciar Atkins basándose única y exclusivamente en la explicación de este método que se da en el libro de su creador. Lo cierto es que eso es suficiente, y quien se estudia detenidamente el libro tiene a su alcance las pautas necesarias para seguir la dieta durante todo el tiempo que desee (algo que, por otra parte, tampoco interesa nada a ciertos dietistas y nutricionistas que cobran un pastón por cada vez que se visita su consulta).

Pero eso no resuelve la cuestión a la que me refería al principio: el consejo y control médico es siempre beneficioso para quien cambia radicalmente su forma de alimentarse. ¿Qué se puede hacer, entonces? Yo, personalmente, para seguir las pautas de la dieta (qué alimentos como cada día, en qué momentos y cantidades, cuáles debo evitar, qué cambios debo ir introduciendo a medida que avanzo por las distintas fases, etcétera) me he guiado por el libro. Pero al mismo tiempo me controlo regularmente mediante análisis de sangre. Así he podido observar los efectos de la dieta en mi organismo y, en el momento en que ha habido que hacer alguna corrección o mejora en mi alimentación, el médico me lo ha indicado. Para mí es la mejor garantía de que mi salud no se resiente por seguir Atkins. Cuando veo que me baja el colesterol o los triglicéridos, no me preocupa para nada leer por ahí artículos presuntamente científicos que aseguran que esta dieta hace que esos niveles suban meteóricamente. Yo sé que no es así. Y si en algún momento me subieran, sé que siempre hay una explicación y que se le podría poner remedio sin necesidad de dejar Atkins.

Claro que también se necesita un analista que no tenga hacia este método el mismo rechazo que los dietistas o nutricionistas, pero con los analistas hay una ventaja: ellos ven de primera mano el resultado de nuestros análisis, e incluso los más reticentes acaban por rendirse a la evidencia.

martes, febrero 15, 2005

Marcarse una meta

El método nutricional Atkins me ha permitido algo que hace ocho meses me hubiera resultado imposible de creer: llegar a mi peso ideal. Y creo que una de las claves para conseguirlo fue ser ambicioso a la hora de fijar cuál consideraba mi peso ideal. Eso me permitió llevar a cabo la dieta con la fuerza de voluntad suficiente (eso también es fundamental) como para no parar cuando mucha gente ya me decía: "Ya estás muy bien así", "¿Para qué vas a adelgazar más?", "Yo creo que ya deberías comer de todo, se te ve estupendo", etcétera, etcétera. Yo sabía que podía llegar aún más lejos y no he parado hasta lograrlo.

Por eso es importante que antes de iniciar esta nueva forma de alimentación nos marquemos cuál va a ser nuestra meta final. En la mayoría de los casos, no sería realista que ésta fuera la de tener un cuerpo de atleta olímpico o de modelo de pasarela, pero sí la de tener el peso adecuado para nuestra talla, edad y estructura ósea. Ni un gramo más.

Quien no tenga claro en qué cifra se traduce ese "peso adecuado", puede acudir a una de las muchas tablas de Índice de Masa Corporal o similares que nos ayudan a calcularlo. En el libro 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins' se incluye esta tabla en el capítulo 13, pero también hay muchas en Internet, no hay más que utilizar un buscador y nos aparecerán un montón. En cualquier caso, muchas personas tendrán claro cuál es ese peso ideal, porque probablemente sea el que han tenido en algún momento de su vida, aquel en el que se encontraban en mejor estado de forma. Hay que ser ambicioso e intentar recuperarlo, siempre, claro, en función del tiempo que haya transcurrido. Pero para las personas relativamente jóvenes (como yo, que no llego a la cuarentena) es perfectamente posible volver a pesar lo mismo que cuando teníamos 22 o 23 años y no sabíamos lo que era eso de acumular reservas de grasa.

Si empezamos la dieta sin una meta fija, corremos mucho más riesgo de sucumbir ante la tentación de volver a comer dulces y otros carbohidratos en cuanto nos encontremos con un aspecto en el que nos sintamos 'cómodos'. El peligro de eso es que es muy difícil mantener ese aspecto si nuestra ingesta de hidratos es elevada. Quienes tenemos tendencia a la obesidad, aunque por medio de Atkins hayamos conseguido eliminar los kilos de más, estamos en permanente peligro de volver a engordar. Hemos de acostumbrarnos a que esta forma de alimentarse debe ser para toda la vida. Eso conlleva sacrificio, sin duda (si no, no estaríamos hablando de una dieta, sino de un milagro), pero cuando uno ve en el espejo los resultados es mucho más fácil vencer la tentación, porque sabe que merece la pena.

lunes, febrero 14, 2005

Peso semanal. 14/2/2005

Mi peso a día de hoy: 69,1 kg.

En la última semana he bajado 1,4 kilos. Durante las últimas semanas estoy oscilando mucho, más de un kilo arriba o abajo cada semana. No entiendo muy bien por qué; supongo que al alcanzar mi peso ideal empiezo a acusar más las oscilaciones de peso que registra todo el mundo en función de la retención de líquidos, el tiempo transcurrido desde la última comida, en qué haya consistido ésta y su cantidad, etcétera. Bueno, el caso es que esta vez ha tocado hacia abajo, que siempre es gratificante, y he batido mi récord de pérdida de peso.

Variación semanal: -1,4 kg.
Desde inicio Atkins: -27,9 kg.
Desde inicio mantenimiento: -0,2 kg.

sábado, febrero 12, 2005

Ejercicio semanal

Los bríos con los que empecé mis sesiones en el gimnasio la semana pasada no se han repetido en esta. El balance semanal de ejercicio es: un día de gimnasio, el lunes (quince minutos de cinta, diez de bicicleta, sesión de musculación y cinco minutos de elíptica) y dos caminatas de 45 minutos, a bastante buen ritmo, el martes y hoy.

Como siga a este ritmo, y con mi ingesta de carbohidratos al máximo (nivel de mantenimiento), la báscula va a acabar dándome un susto. El lunes lo comprobaremos.

viernes, febrero 11, 2005

Ritmo de adelgazamiento

No todo el mundo que sigue el método Atkins (ni ninguna otra dieta) obtiene los mismos resultados en su ritmo de adelgazamiento. Marcarse como meta adelgazar un número concreto de kilos a la semana, o al mes, es contraproducente, porque no puede conducir más que a frustración si no se consigue.

Son muchísimos los factores que influyen en el ritmo de pérdida de peso. Los jóvenes adelgazan con más facilidad que los mayores, y los hombres que las mujeres. El efecto de pérdida de agua hace que la primera semana de dieta sea, por lo general, mucho más espectacular que las siguientes a la hora de comprobar resultados en la báscula. Los primeros kilos se bajan con mucha más facilidad que los últimos que nos quedan para llegar a nuestro peso ideal. Y, por supuesto, quien tiene que perder varias docenas de kilos los irá 'soltando' con mucha más rapidez que quien sólo se propone reducir cuatro o cinco. Todo ello sin contar las características personales de cada uno, porque cada cuerpo puede reaccionar de manera diferente a los mismos estímulos y muchas veces nos podemos encontrar con lentitudes, e incluso estancamientos, que no tienen explicación aparente.

Así que nadie debe desanimarse si Atkins no le proporciona resultados sorprendentes e inmediatos. No todo el mundo tiene esa suerte. Yo me puedo considerar afortunado: perdí 3,5 kilos la primera semana; otros 2,5 más la segunda; en tres meses ya había adelgazado unos veinte kilos; y, poco a poco, fui bajando los restantes, al final con lentitud y con oscilaciones, hasta llegar a mi peso ideal. Pero no parece habitual ir tan rápido como fui yo. El doctor Atkins no recomienda adelgazar más de medio kilo semanal, e insiste en que en las últimas fases el ritmo de adelgazamiento debe ser deliberadamente lento. Quien siga su método debe confiar en que puede alcanzar su objetivo y mantenerse en ese peso de por vida, pero cometería un error si se planteara la dieta como la manera de estar delgado para la boda a la que asistirá dentro de tres meses o de entrar en el bikini para el próximo verano. Nadie puede predecir de antemano a qué velocidad va a perder peso.

La báscula, por lo tanto, no nos debe obsesionar. Atkins recomienda pesarse una vez a la semana, no más. Las subidas y bajadas de peso son normales y continuas en todas las personas: lo habitual es que nuestro peso no sea el mismo por la mañana que a mediodía o por la noche, por ejemplo. Si nos pesamos con demasiada frecuencia podemos ver que hemos engordado y desanimarnos, así que obtendremos unos resultados más fiables si dejamos pasar una semana y, sobre todo, si además de pesarnos nos tomamos las medidas.

Ahora bien, no estar obsesionados no quiere decir dejar de estar pendientes de nuestro peso, ya que es la orientación que nos permite conocer si todo marcha correctamente en nuestra dieta y, en su caso, detectar posibles errores en nuestra forma de alimentarnos. También nos permite tomar medidas correctoras si se produce un estancamiento. Hablaré de ello en un próximo 'post', aunque, para quien le interese, todo aparece ampliamente explicado en 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins'.

jueves, febrero 10, 2005

Medicamentos y Atkins

A la hora de seguir un determinado método nutricional y de analizar sus efectos en nuestro proceso de adelgazamiento, hay que tener en cuenta no sólo lo que comemos, sino todo lo que ingerimos. A veces estamos consumiendo cosas que, sin ser alimentos, pueden influir en nuestra dieta, como es el caso de los medicamentos.

Para quien decida seguir Atkins, lo primero a tener en cuenta es que hay fármacos que pueden surtir efectos adversos para quien restringe los hidratos de carbono en su dieta. Esto sucede con los diuréticos, ya que esta forma de comer es diurética por sí misma. Otro de sus efectos es que reduce los niveles de azúcar en sangre, por lo que quienes tomen insulina u otros medicamentos para la diabetes deben tenerlo en cuenta y realizarse controles con mucha asiduidad. Lo más probable es que apenas empiecen Atkins puedan reducir sus dosis. Lo mismo sucede con los productos para bajar la tensión, otro efecto que podemos lograr simplemente con la dieta.

Por otra parte, muchos medicamentos son altos en carbohidratos y podrían hacernos engordar, o no adelgazar al ritmo que podríamos hacerlo. De entre ellos, el doctor Atkins cita como más comunes, además de la insulina, los estrógenos y terapias hormonales sustitutorias con hormonas sintéticas, incluyendo las píldoras anticonceptivas; los antidepresivos, sobre todo los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina; y los diuréticos y betabloqueantes. Advierte también de que productos como jarabes y pastillas contra la tos, antiácidos, somníferos, antihistamínicos o laxantes pueden esconder una buena cantidad de hidratos.

Muchos fármacos, sobre todo los últimos citados, pueden considerarse innecesarios y podemos dejar de tomarlos o sustituirlos por algunos productos naturales, sin mayores problemas. Cuando es necesario consumir un medicamento, podemos buscar, entre las diferentes marcas existentes en el mercado, las que no tengan azúcares u otros ingredientes que perjudiquen nuestra dieta. En el libro 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins' se explican muchas técnicas sustitutivas para medicamentos que son igual de efectivas que éstos, pero, en cualquier caso, hay que tener siempre presente una máxima, que Robert C. Atkins resalta especialmente para el caso de los diabéticos, pero que puede considerarse aplicable a cualquier enfermedad: "No abandone la medicación sin consultar con un médico".

miércoles, febrero 09, 2005

Postres

Llevo ocho meses siguiendo el método nutricional Atkins y todavía no he encontrado un solo postre, en las cartas de todos los restaurantes que he visitado en este tiempo, válido para quien sigue esta dieta, al menos en su fase de inducción. Una vez se incorporan las frutas, ya en la fase de PPP, al menos se abre esta alternativa, pero hasta entonces los postres son el elemento prohibido por excelencia para los atkinianos.

El veto al azúcar se mantiene para siempre en este sistema de alimentación, así que la única manera de tomar algo dulce de postre es recurrir a los productos elaborados sin azúcar, normalmente sustituida por polialcoholes, que son carbohidratos, pero que al no digerirse no tenemos necesidad de contar dentro de nuestro límite diario. En cualquier supermercado podemos encontrar multitud de dulces de este tipo: caramelos, pasteles, chocolate, helados... Suelen tener una cantidad bastante reducida de hidratos y, por tanto, son teóricamente admisibles desde PPP. Pero hay que tener cuidado: no todo el mundo es inmune a los polialcoholes. Yo mismo, en todo el tiempo que llevo con la dieta, me he limitado a comer tres helados sin azúcar y, cuando lo he hecho, he comprobado que subía de peso. Así que no he vuelto a confiar en la aparente inocuidad de los polialcoholes. Sí he tomado chicles y caramelos sin azúcar, pero no más de dos o tres al día, por lo que la cantidad ingerida de este tipo de hidratos de carbono, aunque me afectase de igual modo que los azúcares o los almidones, sería irrelevante.

Para los amantes de la cocina (entre los que no me incluyo), existen numerosas recetas de postres bajos en carbohidratos, elaborados por lo general con edulcorantes y productos con polialcoholes. Casi todas son válidas sólo a partir de PPP, aunque hay excepciones, como la famosa tarta de queso cuya receta se incluía en la primera edición del libro del doctor Atkins. En la versión actual ya no aparece, pero podemos encontrar otras recetas de postres como flan de vainilla, pastelillos de chocolate fundido, trufas de chocolate, panna cota, natillas de plátano con nueces pacanas caramelizadas, mousse helada de limón, etcétera. En las páginas de Internet dedicadas a Atkins hay publicadas muchísimas más.

martes, febrero 08, 2005

Verduras

En la fase de inducción del método nutricional Atkins hay un límite de veinte gramos diarios en nuestra ingesta de hidratos de carbono. Pero junto a ese límite cuantitativo, hay otro cualitativo: esos veinte gramos deben provenir de ensaladas y verduras. Estos alimentos, hay que tenerlo en cuenta, son obligatorios en esta dieta. Al hablar de los alimentos permitidos en inducción, el doctor Atkins establece que "se pueden tomar entre dos y tres tazas al día" de hortalizas para ensalada, mientras que de otros vegetales "puede tomar una taza al día siempre y cuando no tome más de dos tazas de ensalada".

Esa expresión de "se puede" no debe llevarnos a pensar que se nos da la opción entre tomar las verduras y no tomarlas. En realidad, la opción es entre tomar tres tazas del primer grupo o tomar dos del primero y una del segundo. Así se da por hecho en otras partes del libro, como en el capítulo dedicado a la fase de PPP, al hablar de las diferencias entre ésta y la anterior, cuando dice: "mientras que en la fase de inducción, usted tomaba sus proteínas y sus grasas con tres tazones de ensalada y otras verduras..." Es decir, da por sentado que se toman.

Es un error, por lo tanto, pensar que, mientras no superemos el límite de veinte gramos de carbohidratos, podemos comer otro tipo de alimentos que los incluidos expresamente en la lista de permitidos para la inducción. Ello implica renunciar a la fruta, el vino, los frutos secos, las legumbres... hasta que se pase a PPP. Es la manera en que podemos 'desintoxicarnos' de los hidratos de carbono; si no lo hacemos así, podemos no perder nuestra adicción a los mismos y poner en peligro, a la larga, nuestro proceso de adelgazamiento.

La lista de los vegetales que pertenecen al primer grupo (dos o tres tazas al día) y los que figuran en el segundo (una taza al día si tomamos dos del anterior) aparece completa en 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins'. Insisto en que nadie debería empezar esta dieta sin habérselo leído con detenimiento.

lunes, febrero 07, 2005

Peso semanal. 7/2/2005

Mi peso a día de hoy: 70,5 kg.

Parece que la primera semana de mantenimiento no ha hecho honor a su nombre. No me preocupa demasiado, porque de aspecto me veo igual y estas oscilaciones son normales, después de la bajada tan grande de la semana anterior. A ver qué pasa la próxima.

Última semana: + 1,2 kg.
Desde inicio Atkins: -26,5 kg.

sábado, febrero 05, 2005

Al gimnasio

Después de muchas semanas sin hacer nada de ejercicio (y, por tanto, sin hacer Atkins correctamente), he decidido ponerle remedio y me he apuntado a un gimnasio, como único medio para obligarme a sudar un poco. Además, ahora que he llegado a mi peso, es el momento idóneo para perfilar músculos.

Esta semana he ido dos días al gimnasio. Ayer, viernes, hice quince minutos de cinta y diez de bicicleta, además de un circuito de musculación con trabajo de diferentes grupos musculares: hombros, pecho, espalda, bíceps, femoral, cuádriceps y abdominales. Hoy sábado, lo mismo, pero añadiendo tríceps y cinco minutos más de cinta después de la musculación.

La semana que viene lo tengo más difícil, porque trabajo todos los días, pero me he propuesto ir dos o tres días al menos cada semana. Después iré reportando aquí cuánto ejercicio hago.

viernes, febrero 04, 2005

La correcta elección de los alimentos

Comer bien es responsabilidad de cada uno de nosotros. Muchos factores de nuestra salud dependen del tipo, cantidad y proporciones de los alimentos que ingerimos, por lo que de su correcta o incorrecta elección dependerá que tengamos mayor o menor probabilidad de sufrir enfermedades o trastornos de la salud.

Hacerse una analítica con frecuencia es la herramienta más útil para comprobar la incidencia de la comida en nuestro organismo. Si la gente se hiciese análisis de sangre cada pocas semanas, podría comprobar cómo oscilan muchos indicadores en función de lo que haya comido en los días anteriores a la prueba. Es siempre, además, una comprobación personal, porque a cada uno le afectan de manera diferente los distintos alimentos. Todos deberíamos saber cuáles, y en qué proporción, son los que benefician nuestra salud y cuáles los que la perjudican.

Una dieta (entendida en sentido amplio, es decir, no sólo los regímenes para adelgazar, sino cualquier modo de alimentación) influye en nuestro estado físico y, como consecuencia de ello, en los resultados de nuestros análisis. Pero no los condiciona al 100%, entre otras cosas porque dependerá de las decisiones que tomemos dentro de las variantes que esa dieta permite. Así, por ejemplo, si alguien sigue una dieta baja en grasas puede tomar montones de verdura, pero también puede no probarla y atiborrarse a pescado hervido (o a la plancha o como quiera que se haga para que no tenga grasas; la cocina no es mi fuerte). Y quienes siguen el método Atkins, sobre todo a partir de la segunda fase, tienen montones de opciones y es responsabilidad suya decidir cuáles les sientan mejor.

Viene esto a cuento de las muchas dudas, polémicas, debates y críticas surgidas acerca de la incidencia de esta dieta en los niveles de colesterol y otros indicadores analíticos. El doctor Atkins siempre defendió que con su método nutricional la inmensa mayoría de sus pacientes ven reducirse sus niveles de colesterol y triglicéridos, por lo que, cuando alguien comprueba que siguiendo esta forma de comer le suben esos niveles empiezan a sembrarse dudas y temores. Bien, algún día de estos escribiré largo y tendido sobre el colesterol en esta bitácora, apoyándome en la experiencia de expertos analistas a los que voy a consultar a fondo. De momento, baste con adelantar que, sin saltarnos la dieta en ningún momento, podemos elegir y combinar alimentos muy diferentes, con incidencias asimismo muy diferentes en nuestros niveles de lípidos en sangre (o de ácido úrico, o de transaminasas, o cualquier otro indicador). No es lo mismo aprovechar que los embutidos están permitidos sin límite para zamparse dos kilos de chorizo ibérico al día que tomarse cien gramos para merendar dos o tres días a la semana. No es lo mismo tomar pescado con regularidad que no probarlo. No es lo mismo limitar las verduras a la lechuga que añadir también cardo, calabacín, champiñones y espárragos... Y así podemos añadir cien mil ejemplos más.

Los que seguimos Atkins y nos hacemos análisis con regularidad tenemos la ventaja de que podemos ir comprobando los efectos de lo que comemos e introducir las correcciones necesarias para que mejoren nuestros indicadores. Pero eso es algo que puede (y debería) hacer igualmente cualquier persona, gordo o flaco y sea cual sea su tipo de alimentación. Lo que no tiene sentido es comprobar que nos sube el colesterol y echarle la culpa al método Atkins y abandonarlo entre críticas por su potencial riesgo de provocar enfermedades cardiovasculares. Es mucho mejor tratar de detectar qué tipo de alimento ha provocado esa subida y limitar su ingesta hasta que el nivel de colesterol se reduzca. Posiblemente ese mismo alimento nos provocaría la misma subida ingerido dentro de un tipo de alimentación que no limitase los hidratos.

A mí, personalmente, el colesterol me ha bajado de forma paulatina desde que empecé Atkins, pero el hacerme análisis regularmente (antes no me los hacía nunca) me ha permitido ir detectando lo que me sienta mejor y lo que me sienta peor dentro de los límites, cada vez más amplios, de los alimentos que me permite esta dieta. Así, por ejemplo, tuve una subida muy importante de los triglicéridos, hasta que detecté que había algo que me la provocaba: las semillas de lino. Ese producto, que se suele tomar para evitar el estreñimiento en los primeros días de un cambio de alimentación tan radical como Atkins, lo consume muchísima gente sin ningún efecto perjudicial, pero a mí no me sucedía así. Fue dejarlo y de inmediato me empezó a bajar el nivel de triglicéridos, que ahora tengo bastante por debajo de cuando empecé la dieta.

En mi última analítica, que comenté en esta bitácora, me subieron algo las transaminasas. Cuando le dije al médico que había reducido la cantidad de verduras y que no estaba tomando legumbres (las había incorporado en PPP, pero en las últimas semanas las suprimí para compensar la falta de ejercicio y algún exceso navideño), me explicó que con toda probabilidad ésa era la causa, así que ya le he puesto remedio. También me bajó el HDL o colesterol bueno, y me dijo que una de las maneras de subirlo es haciendo ejercicio (y es que llevo un mes que no me muevo), o también tomar un vaso de vino al día (esto me lo puedo permitir dentro de mi nivel de consumo de hidratos, pero es que no me gusta demasiado).

Este tipo de oscilaciones y de medidas correctoras es normal y cotidiano en cualquier persona, siga o no un régimen alimenticio. Los análisis nos ayudan a detectar qué es lo que mejor nos conviene a cada uno de nosotros, que casi nunca coincide con lo que le conviene a otro, porque cada cuerpo es diferente y la aplicación de las mismas reglas no tiene por qué causar los mismos efectos en personas distintas. Elegir correctamente nuestros alimentos es, para todos, una práctica que redundará en beneficio de nuestra salud.

jueves, febrero 03, 2005

Primeros platos

Después de la de los azúcares, que deben ser suprimidos de nuestra dieta, una de las mayores restricciones que nos encontramos quienes seguimos el método nutricional Atkins, sobre todo en sus primeras fases, se produce a la hora de poder elegir el primer plato de la comida. Tanto la pasta como el arroz o las legumbres, incluso muchas verduras, tienen un contenido demasiado elevado de hidratos de carbono como para ser admitidas en inducción.

Las ensaladas pasan a ser el primer plato más habitual de los 'atkinianos', algo que a mí no me causó ningún problema, pero que sí resulta demasiado poco variado para quienes estén acostumbrados a tomar dos platos consistentes a la hora de comer. En estos casos, siempre se puede echar un poco de imaginación y recurrir a los huevos y a sopas de productos permitidos. En la parte final del libro 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins' se incluyen numerosas recetas de todo tipo, entre ellas varias de sopa (de soja negra, de escarola con albóndigas de pavo, de pollo, de crema de almendras, de queso azul y bacon), caldo (de ternera con verduras) y cremas (de pepino, de verduras asadas), además de muchas de ensaladas y verduras.

Además, en numerosas páginas web se pueden encontrar cientos de recetas, suficientes como para que a nadie se le haga monótona la dieta por mucho tiempo que se pase en inducción y PPP. El Foro de la Dieta Atkins es uno de los sitios web que conozco con más recetas bajas en carbohidratos en español. También hay unas cuantas en el de Manolo 'Elmás' en estudipapers.

Por supuesto, conforme se va avanzando por las sucesivas fases de Atkins aumentan nuestras posibilidades de variación, con la incorporación de más verduras, legumbres, arroz integral e, incluso, alguna patata de vez en cuando. Aunque éstas están mucho mejor en los segundos platos, fritas y acompañando a un buen chuletón.

miércoles, febrero 02, 2005

Picar entre horas

Uno de los principios populares más repetidos en el campo del adelgazamiento es que debemos evitar estar 'picando' alimentos entre horas, es decir, al margen de las tres comidas que usualmente realizamos, al menos en España: desayuno, comida y cena. Pues bien, es otro de los mitos que quien siga Atkins debe desterrar de su cabeza.

Tampoco es que sea obligatorio estar comiendo todo el día, pero el doctor Atkins recomienda hacer al menos tres comidas diarias, o bien "cuatro o cinco comidas menores al día", siempre que no se exceda de la cantidad de hidratos de carbono permitida en el momento de la dieta en que nos encontremos. Además, no se debe tener sensación de hambre, de que seguir este método nutricional nos obliga a privarnos de alimento cuando nos apetece, por lo que, si tenemos esa sensación, sea la hora que sea, debemos eliminarla picando algo. Siempre que sea de los alimentos permitidos, claro.

Pasarse demasiado tiempo seguido sin comer es, incluso, contraproducente. "La estabilización de los niveles de azúcar es la herramienta básica para perder peso con una dieta baja en hidratos de carbono y para conseguirlo usted no debe estar más de seis horas sin tomar alimentos durante el día", se explica en el libro 'La nueva revolución dietética del Dr. Atkins'.

Así que, bajo estas premisas, de lo que debemos preocuparnos no es de no picar entre horas, sino de saber qué alimentos escoger. Es bueno tener siempre a mano algún alimento permitido por si nos apetece comer algo. En casa podemos tener embutidos, aguacate o queso, e incluso tener preparadas en la nevera pechugas de pollo, huevos cocidos o algo similar. Si estamos fuera, hay que evitar los pinchos con pan y comer sólo el chorizo o el jamón. Entre los 'snacks', están permitidas las cortezas de cerdo.

A partir de la segunda fase de Atkins, la de PPP, el abanico de posibilidades empieza a ampliarse, con semillas y frutos secos, que son un aperitivo ideal, o alguna pieza de fruta. El caso es mantener el principio de que con este método nutricional se nos permite comer hasta quedar satisfechos. La sensación de hambre, para nosotros, ha pasado a la historia de las dietas.

martes, febrero 01, 2005

El desayuno

Una de las grandes dificultades para muchas personas que siguen el método nutricional Atkins en España es adaptar sus desayunos a esta nueva forma de alimentarse. En nuestro país es difícil concebir un desayuno que no tenga leche, bollos, tostadas, mermeladas, cereales o zumos, productos todos ellos prohibidos en esta dieta, aunque algunos sí pueden incorporarse a partir de la segunda fase.

¿Cuál es la solución? Pues no queda otra que la adaptación. Para quienes toman café con leche, un buen recambio puede ser utilizar nata líquida en vez de leche, así como tomar café descafeinado. Como ya dije en el artículo sobre las bebidas 'light', en el libro del doctor Atkins se explica que "un exceso de cafeína puede causar inestabilidad del azúcar en sangre. Es preciso evitar la cafeína, sobre todo las personas que sospechan dependencia a esta sustancia". Tampoco se trata, pues, de una prohibición a rajatabla, así que si alguien quiere tomarse un café normal por la mañana y comprueba que no le causa efectos negativos, como retraso en el proceso de adelgazamiento o ansia de azúcar, no tiene por qué no hacerlo.

Peor remedio tiene la sustitución de dulces, pan y bollería. Aquí no queda más opción que plantearse cambiarlos por otros productos, más propios de la forma de desayunar de otros países, como huevos fritos (o en tortilla), bacon, salchichas o embutidos. He oído a mucha gente decir que "no soy capaz de comer cosas saladas por las mañanas". Pero lo normal es que, si lo intentan, en muy pocos días se acostumbren. Yo, hasta hace unos años, era incapaz de comer nada por las mañanas, ni dulce ni salado. Después me obligué a desayunar, consciente del error que suponía pasarse tantas horas seguidas sin comer como las que yo estaba, y empecé a tomar leche con cereales, y a veces zumo de naranja. Cuando empecé Atkins, tuve que volver a cambiar y pasarme al bacon, o al jamón york y queso e, incluso, aunque en pocas ocasiones, a la tortilla o los huevos fritos. Y en los primeros días te cuesta un poco, pero de inmediato lo asumes y te acostumbras.

Como yo nunca he tomado café, me he acostumbrado a beber con el desayuno algo de Nestea light, que no tiene hidratos de carbono. Sé que está endulzado con aspartamo, pero el doctor Atkins deja claro que eso no perjudica el proceso de adelgazamiento, aunque él recomienda evitarlo porque no están suficientemente estudiados sus efectos secundarios.