miércoles, marzo 30, 2005

La vida Atkins: incomprensión

Ya he contado en esta bitácora que la dieta Atkins no es fácil de seguir, pero muchas veces me da la impresión de que es muchísimo más sencilla de seguir que de explicar. Cuando le cuentas a alguien el tipo de alimentación que sigues, lo más frecuente es toparte con incredulidad e incomprensión, cuando no con que te plantean dudas sobre tu cordura, por comer de una manera que, aseguran, de ningún modo puede ser buena para la salud.

Así, es habitual encontrar en foros, o personalmente, muchos casos de personas que no se atreven a decir que siguen esta dieta, y cuentan en los restaurantes o a sus amistades que tienen diabetes, o alergia a determinados alimentos, o muchas otras excusas que parecen despertar más simpatía y comprensión entre sus interlocutores que la razón real. Y lo peor es cuando esa incomprensión se da entre los familiares y las personas que conviven con el ‘atkiniano’. Sin el apoyo de quienes te rodean, poder poner en práctica este método nutricional se convierte en una tarea heroica.

La única forma de que cambien las cosas y de que a nadie le dé vergüenza decir que sigue Atkins es que cada uno de nosotros supere esa vergüenza y lo diga en público con toda naturalidad. Hoy en día, nadie se extraña si una persona rechaza un pastel o un helado por no saltarse una dieta hipocalórica. Si Atkins se extiende, se acabará entendiendo igualmente que rechacemos un zumo de frutas, un cáfé con leche o una paella.

Yo, personalmente, nunca he ocultado que sigo esta dieta y no tengo ningún reparo en elegir platos especiales en las comidas o en pedir en un restaurante algo distinto a lo de los demás, incluso en celebraciones o en comidas de trabajo. Tengo la suerte de tener varios ‘atkinianos’ en la familia y todos nos hemos dado apoyo. Y en mi entorno de trabajo y amistades está todo el mundo tan sorprendido por mi cambio físico que a nadie se le ha ocurrido decir que esta dieta puede ser ni mala para la salud (si alguno pregunta le comento los resultados de los análisis) ni poco efectiva.

lunes, marzo 28, 2005

Peso semanal. 28/3/05

Mi peso a día de hoy: 68,4 kg.

Es la tercera semana consecutiva que la báscula arroja exactamente el mismo resultado. A pesar de que no he hecho absolutamente nada de ejercicio, parece que me mantengo en este peso sin excesivos esfuerzos. Tras casi dos meses en la fase de mantenimiento, y aunque con alguna oscilación al principio de la misma, la tónica general es de estabilidad en el peso, con un balance de novecientos gramos perdidos en las ocho semanas que llevo en la última -y definitiva- fase de Atkins.

Variación semanal: sin variación.
Desde inicio Atkins: -28,6 kg.
Desde inicio mantenimiento: -0,9 kg.

sábado, marzo 26, 2005

Ejercicio semanal. 26/3/05

El reporte semanal sobre ejercicio es, me temo, calcado al de las últimas semanas: lamentable. Esta vez ni siquiera se han salvado los días que he tenido de descanso (hasta el martes). Entre lo agotado que estaba y los numerosos recados que tenía pendientes, no conseguí sacar ni un minuto para el gimnasio. Ayer, viernes, podría haber buscado un hueco, pero, al ser festivo, el gimnasio estaba cerrado. Al menos caminé un buen rato, pero me temo que es claramente insuficiente como balance de actividad física de toda una semana.

Hasta ahora la báscula no está delatando esta falta de ejercicio, pero esto no debería seguir así. Lo malo es que las cosas no parecen mejorar en el trabajo y que va a seguir tan absorbente como en las últimas semanas (meses, ya). En fin, habrá que mantener la esperanza en que vengan tiempos más tranquilos.

jueves, marzo 24, 2005

Negar la evidencia

La efectividad de la dieta Atkins no es un obstáculo para los 'gurús' de la alimentación tradicional, que siguen criticándola con las más peregrinas explicaciones. Es lo que sucede con un estudio de 'Annals of Internal Medicine' al que se refiere El Mundo en un artículo publicado la semana pasada: admite que este método nutricional sirve para perder peso, pero dice, como con desprecio, que eso es porque la gente que sigue una alimentación baja en carbohidratos se siente satisfecha con menos comida y acaba ingiriendo menos calorías.

Es de una ceguera rayana en el fanatismo. A estos sesudos estudiosos cabe hacerles una pregunta muy lógica: ¿Y qué pasaría si así fuera? Explicaciones científicas al margen, habríamos encontrado un sistema que permite comer hasta quedar saciado y adelgazar. Y todo ello, según admite el propio estudio, mejorando la salud en aspectos como la resistencia a la insulina y el nivel de triglicéridos.

Pues bien, obstinándose en contradecir las evidencias que sus propios estudios de campo les ponen ante sus ojos, sostienen que "el beneficio de la dieta se diluye al cabo de unos meses" (yo ya llevo nueve y medio y los resultados están a la vista, ¿a cuántos meses se referirán?) y que "desconfían de que sea saludable". Esta sí que es buena: obtienen pruebas de que Atkins hace mejorar la resistencia a la insulina y el nivel de triglicéridos, pero para criticarla se limitan a basarse en una abstracta "desconfianza" carente de dichas pruebas, e incluso contradictoria con las mismas. Así es la ciencia.

miércoles, marzo 23, 2005

¿Es Atkins una dieta fácil de seguir?

Cualquier persona que no conozca la dieta Atkins y a la que se le comenten los resultados que me ha dado a mí, o a docenas de miles de personas como yo en todo el mundo, se preguntará por qué los millones de obesos que hay hoy en día no hacen lo mismo que nosotros. Si existe una forma de comer que permite adelgazar sin pasar hambre, comiendo siempre que a uno le apetece y, encima, mejorar la salud, lo extraño es que siga habiendo gente gorda, ¿no?

Pues no, evidentemente. Hay millones de obesos y muchos de ellos conocen el método nutricional Atkins, e incluso lo han seguido por algún tiempo. ¿Por qué, entonces, no les ha dado el mismo resultado que a mí? Aunque cada caso es distinto, como avanzaba en un anterior artículo de esta bitácora, creo que la principal razón estriba en que Atkins no es una forma de comer fácil de seguir, al menos en nuestra sociedad actual. Es verdad que al cuerpo le proporciona todos los nutrientes que necesita, pero dista mucho de satisfacer todas las necesidades y obligaciones de la vida social moderna.

Al margen del período de inducción, en el que la necesidad de suprimir muchos alimentos es temporal y puede sobrellevarse con una fuerza de voluntad razonable, la principal dificultad para seguir este método es que, incluso en mantenimiento, exige renunciar a los dulces, azúcares, pasteles, bollería, golosinas, tartas, rosquillas... en fin, todo lo que esté elaborado con azúcar o harinas refinadas, que en general son productos con los que se está bombardeando constantemente a nuestros sentidos desde escaparates, anuncios, máquinas expendedoras, establecimientos hosteleros y restaurantes, etcétera. Por no hablar de las tradiciones y usos sociales: ahora se acerca la Semana Santa y, con ella, las torrijas. Pero antes, en Carnaval, fueron los buñuelos o los huesos de santo. Y antes de eso, en Reyes, los roscones. Y en Navidades, el turrón, los polvorones, mazapanes... ¿Hace falta seguir? No hay fecha señalada en el calendario que no vaya acompañada por productos plagados de hidratos de carbono.

A eso se suman las celebraciones particulares de cada uno: cumpleaños, aniversarios, santos, bodas, bautizos... que no serían lo mismo sin tarta o pasteles. Y luego están las reuniones familiares, las comidas de negocios... En fin, es casi imposible pasarse una semana seguida sin la obligación de resistirse a la tentación. Porque a todo ello se suma que los dulces, en general, son la comida más tentadora que existe. Cuesta mucho esfuerzo tener a tu alcance un montón de deliciosos pasteles sin echarles mano. Su sabor es de los más agradables que hay, su olor es atrayente y la sensación que dejan en el paladar es la culminación perfecta para una buena comida, por completa que haya sido.

Contra todo esto no tiene remedio Atkins. Ahí sólo cabe la fuerza de voluntad y la capacidad de sacrificio de cada uno. Yo no me puedo quejar, porque soy bastante fuerte ante este tipo de tentaciones, pese a que me considero una persona extremadamente golosa, que disfruta tanto o más que cualquiera de los pasteles o los helados. Pero cuando me vi con el enorme sobrepeso que tenía me conciencié de que era una problema muy serio y que requería una solución drástica, así que me puse manos a la obra con todas las consecuencias. Ahora bien, posiblemente la gente como yo sea una minoría en el total de las personas con sobrepeso. Por los casos que he visto, y otros que conozco de oídas o a través de foros de Internet, lo normal es sucumbir a la tentación. Si Atkins tuviese la fórmula para resistirse a ella, la obesidad habría desaparecido ya de la faz de la tierra.

martes, marzo 22, 2005

Resultados análisis. 21/3/05

Ayer me hice el segundo análisis de sangre del año y el primero desde que estoy en mantenimiento y, por tanto, realizo la ingesta diaria de hidratos de carbono más alta de los últimos nueve meses y medio. No sé si es debido a ello o no, pero me han subido en general los niveles de lípidos, aunque se mantienen en parámetros normales, salvo el HDL o ‘colesterol bueno’, que siempre tuve muy bajo y que desde mi anterior analítica ha mejorado, pero no lo suficiente. El ácido úrico, que tenía demasiado elevado cuando comencé la dieta, sigue disminuyendo, lo cual es buena noticia.

Estos son los resultados, con tres cifras de cada elemento analizado: la primera corresponde a junio de 2004, cuando empecé Atkins; la segunda, al resultado de enero de 2005; y la tercera, al análisis de ayer:
Colesterol: 236 - 192 - 223 mg/dl. (valores normales 150-250)
HDL: 49 - 33 - 37 mg/dl. (valores normales 50-80)
LDL: 166 - 122 - 154 mg/dl. (valores normales 80-220)
Triglicéridos: 104 - 75 - 160 mg/dl. (valores normales 60-160)
Ácido Úrico: 8,8 - 6,2 - 5,7 mg/dl. (valores normales 2,0-7,0)

Más noticias positivas: las transaminasas, que tenía algo altas, como comenté al postear los resultados de enero, ya me han bajado, y el hierro, que me había quedado un poquito por debajo de lo aconsejable, ha vuelto a parámetros normales. En general, el médico me ha dicho que los resultados están muy bien (considera normales oscilaciones en los niveles de lípidos, sobre todo el de triglicéridos) y que lo único que debería hacer es intentar subir el nivel de HDL con más ejercicio o tomando algo de vino.

lunes, marzo 21, 2005

Peso semanal. 21/3/05

Mi peso a día de hoy: 68,4 kg.

Igual que la semana pasada.

Variación semanal: sin variación.
Desde inicio Atkins: -28,6 kg.
Desde inicio mantenimiento: -0,9 kg.

sábado, marzo 19, 2005

¿Ejercicio? semanal. 19/3/05

Nada. Nulo. Ni gimnasio, ni caminatas, ni nada que no fuese trabajo, trabajo y más trabajo. Ha sido una de las semanas más complicadas de mi carrera profesional, parece que nos ha mirado un tuerto y que todo el mundo se ha accidentado o puesto enfermo a la vez.

Hoy empezaba teóricamente un turno de descanso de cuatro días, pero de momento ya me han anunciado que mañana, domingo, me levantan el descanso. A ver si por lo menos los días sin curro puedo hacer algo de actividad física, porque la verdad es que llevo una temporada, cada vez más larga, en la que no me muevo. Y, por lo tanto, hago mal la dieta, porque el ejercicio es parte imprescindible de la misma.

viernes, marzo 18, 2005

Una nueva forma de comer para toda la vida

En la serie de artículos que escribí en esta bitácora acerca de las falacias que circulan sobre la dieta Atkins no he incluido ningún comentario sobre la afirmación de que es un régimen con una duración limitada, que no se puede seguir por más de un mes, por ejemplo. No lo hice porque no se trata de una creencia tan comúnmente extendida como las otras, pero sí creo que es conveniente resaltar, por si quedaba alguna duda, que Atkins no es una más de las dietas de adelgazamiento al uso, sino una forma de comer que podemos seguir durante toda nuestra vida.

Hacer de Atkins nuestro modo de alimentación para siempre nos permite garantizarnos el objetivo último de este sistema, que no es llegar a nuestro peso ideal, sino algo mucho más difícil: mantenernos en él. No sabremos más lo que es pasar hambre para mantener la línea y podremos disfrutar de una gran variedad de comidas. Además, nuestra salud podrá beneficiarse de una alimentación sana y sin riesgos.

Con todas estas ventajas, y con la experiencia de cientos de miles de personas que llevan más de tres décadas siguiendo esta dieta en todo el mundo, lo primero que cabría preguntarse es por qué no son muchos más. Si alguien encuentra la panacea de adelgazar comiendo, lo normal es que muy pronto se le imite y su fórmula se extienda como la pólvora.

Aunque cada caso es distinto y, por tanto, cualquier intento de generalizar se expone a ser rebatido con numerosas excepciones, creo que la respuesta, mayormente, está en que no es nada fácil seguir un método nutricional como Atkins en una sociedad como la nuestra. Mucha gente acaba cayendo en la tentación de los carbohidratos por muy buen resultado que le haya dado esta dieta. Me extenderé más sobre esta cuestión en un próximo artículo de esta bitácora.

martes, marzo 15, 2005

Falacias sobre Atkins: dispara el colesterol

Si no fuera porque se trata de un tema muy importante para la salud con el que casi siempre se juega demasiado frívolamente, ya me reiría cada vez que me encuentro con alguno de la gran cantidad de artículos apocalípticos que escriben muchos supuestos expertos en nutrición, o en medicina en general, advirtiendo de que la dieta Atkins hace subir de una forma desmesurada los niveles de colesterol y de triglicéridos y es poco menos que un pasaporte al infarto.

Como respuesta a estas supuestas verdades científicas irrefutables, yo puedo decir, en primer lugar, que mi experiencia personal las ha refutado: a mí me bajó el colesterol, como también los triglicéridos y el ácido úrico.

También se podría añadir que cualquier estudio que establezca que el nivel de colesterol en sangre está relacionado de forma exclusiva con la forma de alimentación es que no sabe mucho de esto, porque existen otros factores, como el genético. La hipercolesterolemia familiar es algo suficientemente documentado (y yo la conozco muy bien porque en mi familia se da).

Y, por supuesto, como ya expliqué en un anterior 'post' de esta bitácora, cada uno es responsable de elegir bien los alimentos que consume dentro de la variedad que su forma de comer (sea el método Atkins, la dieta mediterránea, un régimen hipocalórico, el vegetarianismo o cualquier otra) le permita. Si alguien está tomando uno o varios alimentos determinados que le hacen subir los níveles de lípidos en sangre, lo que debe hacer es reducir o suprimir, según el caso, esos alimentos en concreto. El hecho de que en cantidades excesivas le puedan provocar efectos negativos nada tiene que ver con Atkins ni con cualquier otro sistema nutricional que se siga. La experiencia de toda la gente que conozco que sigue Atkins es que el colesterol le bajó, o que le subió por pasarse en las cantidades de un alimento en concreto pero le bajó de forma inmediata cuando las redujo. Así que, pese a lo que digan los artículos, yo creo que mi riesgo de infarto era mucho mayor cuando tenía un sobrepeso de más del 40% sobre mi peso actual que después de empezar esta dieta.

lunes, marzo 14, 2005

Peso semanal. 14/3/05

Mi peso a día de hoy: 68,4 kg.

Se han cumplido seis semanas en mantenimiento, lo que ya da una perspectiva suficiente para calibrar los resultados de esta fase. La empecé con 69,3 kilos (aunque consideraba que mi peso ideal estaba en 70) y he oscilado entre 68,1 y 70,5, es decir, exactamente la misma variación máxima por arriba y por abajo: 1,2 kilos. Esas oscilaciones fueron mayores al principio, porque las cuatro últimas veces que me he pesado la báscula arrojó unos resultados muy similares, con sólo trescientos gramos de variación. Cien de ellos los gané en esta última semana.

Variación semanal: +0,1 kg.
Desde inicio Atkins: -28,6 kg.
Desde inicio mantenimiento: -0,9 kg.

sábado, marzo 12, 2005

Ejercicio semanal. 12/3/05

Buen inicio de semana: el lunes, en el gimnasio, diez minutos de bicicleta, quince de cinta, sesión completa de pesas y, para finalizar, diez minutos más de cinta. El martes, caminata de una hora a buen ritmo.

Sin embargo, al terminar el turno descanso, nada de nada. Desde el miércoles, día en que volví al curro, hasta hoy, no he movido ni un dedo.

viernes, marzo 11, 2005

Falacias sobre Atkins: desecha alimentos necesarios

Prácticamente no he leído un solo artículo, ni científico ni de divulgación, crítico con la dieta Atkins que dé una descripción correcta de la misma. La mayor tendencia es a confundir la fase de inducción con el método nutricional completo, y por tanto se asegura que prohíbe comer fruta, o legumbres, u otros alimentos que se incorporan a partir de la segunda fase. Pero tampoco es infrecuente encontrarse con quien dice directamente que prohíbe las verduras, o que se limita exclusivamente a proteínas, o a proteínas y grasas. En general, se escriben todo tipo de barbaridades con el denominador común de que con esta dieta se dejan de tomar alimentos que son necesarios para nuestro organismo.

Si se parte de un error garrafal sobre la definición de un régimen alimenticio, cualquier conclusión a la que se llegue sobre sus consecuencias será inevitablemente errónea, y eso es lo que sucede en todos esos casos. El método Atkins no sólo no prohíbe las verduras, sino que éstas son obligatorias desde el inicio de la primera fase. Tampoco faltan en inducción los productos lácteos, sobre todo en forma de queso y nata. Las frutas se incorporan en PPP, al igual que las legumbres, los cereales e incluso las féculas. Lo único que se desecha como norma general en esta forma de alimentación es el azúcar y las harinas refinadas, y evidentemente se tiene en cuenta la posibilidad de que se consuman estos productos, previendo igualmente la manera de contrarrestar sus efectos perjudiciales.

¿Se toman todos los productos permitidos en las cantidades necesarias para nuestro organismo? La única forma de saberlo es analizando el efecto que la dieta produce en quienes la siguen. El doctor Atkins y sus sucesores llevan cuarenta años aplicando su método sin que nadie haya podido demostrar los pretendidos riesgos para la salud que muchos le achacan. Y, como ya he dicho en otras ocasiones, cada persona tiene la mejor prueba en sí misma. En mi caso, después de nueve meses con esta forma de comer, mis analíticas confirman que mi estado de salud es mejor y mi sensación personal es la de encontrarme físicamente mucho mejor que antes de empezar la dieta. Supongo que si me faltaran nutrientes esenciales lo acusaría en mis análisis o en mi forma física, pero no es así. Por muchas barbaridades que se escriban.

jueves, marzo 10, 2005

Falacias sobre Atkins: energía insuficiente

Una de las creencias tenidas por irrefutables por la dietética vigente es que los hidratos de carbono son la principal fuente de energía de nuestro organismo y que, si se restringen, nos quedamos sin energía suficiente para llevar una vida plena. Así lo dicen, con cierta frecuencia, muchos de los científicos que se dedican a intentar rebatir los principios del método nutricional Atkins.

El doctor Atkins, por contra, sostiene que con la forma de alimentación que él propugna se elimina la sensación de debilidad y fatiga que se produce cuando se dispara la insulina y ésta se lleva toda la glucosa que circula por la sangre, algo que sucede al tener lugar una ingesta elevada de carbohidratos.

¿Quién tiene razón? Por supuesto, yo sería incapaz de argumentarlo científicamente, pero puedo aportar mi experiencia tras nueve meses con la dieta Atkins: no he sentido falta de energía en ningún momento, aunque tampoco 'subidones' repentinos de la misma. Eso sí, conforme iba perdiendo kilos me iba encontrando más en forma y con más resistencia a la hora de realizar ejercicio o actividad física en general. Subir unos cuantos escalones me hacía resoplar hace menos de un año, mientras que ahora soporto muy bien el esfuerzo, hasta el punto de que el pasado 31 de diciembre me animé a correr la San Silvestre, una carrera de más de seis kilómetros. No es que hiciera un puesto muy honroso, pero aguanté corriendo sin parar todo el recorrido, algo impensable para mí desde hacía muchísimos años.

miércoles, marzo 09, 2005

Falacias sobre Atkins: escasa pérdida de peso

Muchos de los estudios científicos con los que se ha tratado de echar por tierra las teorías del doctor Robert C. Atkins aseguran, tras analizar los resultados de un número más o menos elevado de personas que se someten a la dieta, que el objetivo principal de la misma, la pérdida de peso, se obtiene sólo de forma modesta. Recientemente, la American Medical Association, en un estudio publicado en su revista Jama y del que se hizo eco El Mundo, estimaba la bajada media en unos cinco kilos al año entre quienes no abandonaron la dieta en ese tiempo.

Ya dije recientemente en esta bitácora que el único estudio del que me fío es el que he comprobado personalmente, es decir, los efectos de la dieta Atkins sobre mí. Llevo perdidos casi 29 kilos en nueve meses y, la verdad, no creo que recupere 24 en el próximo trimestre. Pero conozco otros casos de personas que siguen la dieta Atkins, varios de ellos en mi familia e, incluso entre quienes la han seguido con menos 'fervor', en todos y cada uno de ellos la bajada de peso ha sido superior a la que apunta Jama.

¿Falla algo en esos estudios, mienten o hacen trampas en la dieta los sujetos que se someten a los mismos o es que yo (y mis parientes y otros 'atkinianos' que conozco) somos muy raros y nos salimos de todos los estándares metabólicos? No me voy a molestar en averiguar cuál es la causa. Lo único que sé es que he podido comprobar que con el método nutricional Atkins se pierde mucho peso. Y si alguien dice lo contrario, tiene que admitir que, como mínimo, su teoría tiene un montón de excepciones.

martes, marzo 08, 2005

Falacias sobre Atkins: Efectos secundarios

A lo largo de los nueve meses que llevo siguiendo el método nutricional Atkins he leído y escuchado un montón de advertencias sobre los riesgos y defectos de esta dieta. Además de las que se refieren a sus supuestos perjuicios para la salud, de las que hablaré más detenidamente en otros 'posts', una de las críticas más comunes es que provoca un montón de efectos secundarios: dolor de cabeza, mal aliento, debilidad o estreñimiento, por ejemplo. Todo se puede incluir en la categoría de las falacias, que abundan, y mucho, acerca de este sistema nutricional, pero en algunos casos tienen una base de realidad, que es conveniente conocer.

Como principio general, hay que dejar claro que el método Atkins no provoca ningún efecto secundario de los citados. Pero sí es cierto que hay un momento concreto de la dieta, que es en su inicio, cuando el cuerpo pasa de obtener su energía del glucógeno a recurrir a las reservas de grasa (lo que se conoce como lipólisis), en el que sí que puede aparecer alguno de ellos.

El único que podría considerarse como un efecto general es el estreñimiento, algo propio de casi cualquier cambio de forma de alimentarse, pero sobre todo cuando se reducen los alimentos ricos en hidratos que se suprimen en la primera fase de Atkins. Para combatirlo se recomienda tomar productos con fibra, como salvado integral de trigo o semillas de lino. Yo tomé estas últimas, con buen resultado, hasta que descubrí que me hacían subir mi nivel de triglicéridos. Cuando las suprimí, ya había empezado a comer alguno de los alimentos que se introducen en la fase de Pérdida de Peso Progresiva y me di cuenta de que no necesitaba para nada de las semillas. Normalmente el estreñimiento desaparecerá cuando el cuerpo se habitúe a su nueva dieta.

En cuanto a la debilidad, dolores de cabeza o mal aliento, personalmente no he sufrido ninguno de estos síntomas. Sí que he oído, directamente o en foros de Internet, de otras personas que, en el momento en el que se pasa a estado de lipólisis (a los tres o cuatro días de empezar Atkins) puede sentirse algo de debilidad, pero es una sensación pasajera que se pasa de inmediato. A quienes se quejan de dolores de cabeza en los primeros días de la dieta se les aconseja que beban mucha agua y con eso parece ser suficiente para que las cefaleas desaparezcan. Y el aliento puede volverse algo dulzón, ya que los cuerpos cetónicos que se producen cuando estamos quemando nuestras reservas de grasa no sólo se eliminan por la orina, sino también por el aliento. No se trata de "mal aliento", sino de sabor dulzón, que es muy distinto, y en todo caso no se notará si bebemos agua con frecuencia.

lunes, marzo 07, 2005

Peso semanal. 7/3/05

Mi peso a día de hoy: 68,3 kg.

Doscientos gramos más que hace siete días. No está nada mal, teniendo en cuenta todo lo que he comido esta semana.

Variación semanal: +0,2 kg.
Desde inicio Atkins: -28,7 kg.
Desde inicio mantenimiento: -1 kg.

sábado, marzo 05, 2005

La próxima semana... ejercicio de verdad

No hubo manera. He dejado pasar otra semana sin mover un músculo (salvo los de los dedos para teclear en el ordenador). Afortunadamente hoy empiezo mi turno de descanso y esta vez no tengo ningún viaje, así que dispondré de tiempo para ir al gimnasio y aumentar la actividad física.

Las cosas en el trabajo siguen liadísimas y con mucha gente de baja, así que no sé si podré darle mucha continuidad, pero prometo que a partir de la próxima semana el reporte de ejercicio semanal en esta bitácora será algo más alentador.

viernes, marzo 04, 2005

Pirámide alimenticia

No soy endocrino ni nutricionista y, si en general soy escéptico cuando en cuestiones científicas oigo hablar de dogmas o verdades absolutas, en el campo de la alimentación lo soy mucho más aún. Igual que he desafiado las normas firmemente establecidas sobre dietética al empezar a seguir el método nutricional Atkins, jamás intentaré convencer a nadie de que los criterios de Atkins son una verdad absoluta. Defensores y detractores de esta forma de comer pueden aportar sus datos científicos fruto de un laboriosísimo trabajo y profundos conocimientos, y resultar diametralmente opuestos. Asimismo, unos y otros respaldan sus tesis con un abrumador número de estudios de campo, de los que sacan conclusiones como las que podemos leer cada poco en los medios: "Se ha demostrado que tal tipo de dieta es más eficaz que tal otra...", "Un estudio prueba que lo importante no es el tipo de dieta que se siga, sino la constancia...", "Tal dieta se muestra más eficaz en el corto plazo, pero sus efectos se igualan con tal otra al cabo de un año...", "Este método produce un efecto rebote...", "Este otro sube el colesterol...", etcétera.

Así que, aunque científicamente no sea un argumento fiable, lo que hago es prescindir de todos esos estudios que han analizado a cientos, miles o incluso decenas de miles de pacientes y tener en cuenta únicamente un estudio realizado sobre un solo paciente: yo hago el estudio y yo soy el paciente. La falta de conocimientos técnicos del autor de este estudio impide realizar un análisis y dar explicaciones médicas sobre el porqué de lo que pasa con ese paciente; se limita a mostrar empíricamente lo que pasa. Y el hecho irrefutable es que, desde que restringió los hidratos de carbono, el paciente pasó de tener un importantísimo sobrepeso a perderlo por completo, se siente mucho mejor físicamente y sus analíticas revelan que está más sano.

Yo no digo que todo el mundo vaya a experimentar los mismos efectos que yo si sigue la dieta Atkins, ni mucho menos. Cada uno debe probar los métodos que quiera y seguir el que le plazca. Pero, evidentemente, tampoco acepto que nadie me venga a decir que una forma de alimentación alta en hidratos de carbono es la mejor para todo el mundo, dado que conozco perfectamente al menos una excepción: yo. Por eso me fastidia leer una y otra vez cómo las autoridades sanitarias y prestigiosas asociaciones científicas presentan a la opinión pública como dogma de fe una pirámide alimenticia con una cantidad de carbohidratos que puede resultar excesiva para alguna gente. Al menos, repito, para uno.

En la pirámide presentada y actualizada (es típica de las verdades absolutas la contradicción de requerir constantes actualizaciones) por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, se recomienda tomar entre cuatro y seis raciones al día de un grupo de alimentos muy alto en hidratos, como es el integrado por pan, arroz, patatas y pasta. Esas raciones son de 60 a 80 gramos de pasta, la misma cantidad de arroz, de 40 a 60 gramos de pan y de 150 a 200 gramos de patatas. Unas cantidades que a mí me provocarían el sobrepeso contra el que tanto dicen luchar.

Me parece de una total imprudencia el hacer este tipo de recomendaciones con bendiciones científicas y sello oficial. Los conocimientos científicos avanzan cada día y las pretendidas verdades irrefutables de una época pueden ser tiradas abajo un tiempo después. Mucho mejor sería admitir que nuestro conocimiento sobre el cuerpo humano es todavía muy limitado y que, en lo que se refiere a alimentación, se recomiende seguir unas pautas, pero sin rechazar en absoluto otras distintas si en una persona en concreto se observa que dan mejor resultado.

jueves, marzo 03, 2005

Comer en el mundo real: platos 'low carb'

Las modas y costumbres de los Estados Unidos suelen ser importadas con gran rapidez en España, en un trasvase cultural que en muchas ocasiones está vinculado a intereses económicos y en otras no está exento de ciertas dotes de papanatismo. Pero cuando uno está esperando que una moda norteamericana llegue aquí, parece que ésa es la única que no interesa traer. En este caso, a todos los españoles que seguimos la dieta Atkins nos gustaría que se imitara rápidamente en nuestro país la tendencia de empresas de alimentación y restaurantes, incluidos los de comida rápida, a ofrecer productos bajos en carbohidratos, lo que ellos denominan 'low carb'.

Las dificultades que tenemos aquí a la hora de comer en el 'mundo real', especialmente cuando tenemos que comer fuera de casa, serían mucho menores si fuese habitual encontrar en los menús este tipo de productos. Hombre, a mí no es que me apasionen las hamburguesas, pero si supiera que hay versiones 'low carb', pues a lo mejor me pasaba de vez en cuando por un burger.

Hay algo que sí podemos hacer mientras esperamos que esta moda llegue hasta nosotros: pedir. Cada vez que vayamos a un restaurante, pidamos platos bajos en hidratos de carbono. En los bares, pidamos refrescos de naranja o limón 'light'. Preguntemos expresamente si pueden servirnos versiones 'low carb' de las comidas tradicionales. Sólo cuando en los sectores de la hostelería y la alimentación se den cuenta de que existe una amplia demanda de productos bajos en carbohidratos empezarán a plantearse la posibilidad de ofrecérselos a sus clientes. Hasta entonces, ya se sabe: mejor comer en casa.

miércoles, marzo 02, 2005

Comer en el mundo real: fiestas

Bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños, aniversarios, navidades, carnavales... Ninguna celebración se concibe en España si no es acompañada de una pantagruélica comida o una retahíla de platos y dulces típicos que parecen una competición para ver cuál es capaz de contener más azúcares y demás hidratos de carbono. Es prácticamente imposible, incluso para el más experimentado 'atkiniano', celebrar una de estas fiestas y evitar como mínimo probar (cuando no darse un atracón) algún alimento que no esté permitido en nuestra dieta.

¿Cómo combinar el seguimiento de Atkins con estas fiestas inevitables para cualquier persona con una vida social que no sea la de un ermitaño? La única respuesta es la de que no hay respuesta. Salvo circunstancias muy propicias, en las que la elaboración del menú corra de nuestra cuenta o haya una gran variedad de platos entre los que podamos hacer una buena selección, lo normal será saltarnos la dieta. ¿Cómo podemos, entonces, minimizar las consecuencias de esa trasgresión? Aquí ya entra la habilidad de cada uno para reducir cuanto sea posible la magnitud del 'pecado'. Como decía en otro 'post' para los casos en que acudimos a una invitación a comer, si vamos a una fiesta con el estómago lleno tendremos menos tentación de comer productos no permitidos. Y si una pequeña prueba de los dulces que nos rodearán en estos casos es suficiente para calmar nuestra ansiedad y para no disgustar a nuestros anfitriones, no es necesario comerse un plato entero.

Hay que aprovechar, además, una ventaja consustancial a las fiestas y celebraciones, y es que suelen estar previstas con mucha anticipación. Si sabemos cuándo nos tocará asistir a un cumpleaños, una boda o una cena de nochebuena o nochevieja, no tenemos excusa para no trazar un plan de acción. El mejor es realizar una inducción pura y dura durante unos días antes de la fiesta, o planificarse el hacerla los días posteriores. Si se consumen bastantes carbohidratos, volver a la fase más estricta de la dieta Atkins es obligatorio para evitar las consecuencias de nuestro atracón en forma de kilos que la báscula delata.

En general, hay que tener en cuenta que todos tenemos un límite de carbohidratos diario que no podemos sobrepasar sin engordar, pero que normalmente puede compensarse el exceso de un día con el quedarse corto en otros días anteriores o posteriores al del exceso. Una buena planificación de las trasgresiones puede ser un elemento determinante del éxito de una dieta. Doy fe de ello.

martes, marzo 01, 2005

Comer en el mundo real: visitas

Tener una vida social intensa no es precisamente la situación idónea para alguien que intente seguir correctamente la dieta Atkins. "Las comidas en casas de los amigos pueden convertirse en auténticas carreras de obstáculos", escribió en su libro el creador de este método nutricional.

Efectivamente, en pocos lugares tendremos menos oportunidades de elegir nuestro menú o de rechazar el que se nos ofrece. ¿Qué podemos hacer, entonces, ante la invitación a comer a casa de algún amigo? Me ciño a lo que dice el doctor Atkins: "La mejor estrategia consiste en hacer saber a su anfitrión que está usted siguiendo una dieta prescrita por su médico y preguntarle educadamente en qué consistirá el menú. Si el menú no le conviene, tómese una buena ensalada y un buen bistec antes de salir de casa. O bien, si sospecha usted que en la comida habrá pocos alimentos proteínicos, lleve algo como, por ejemplo, nueces de macadamia".

La verdad es que no son soluciones ideales, pero es casi lo único que se puede hacer, sobre todo lo de advertir al anfitrión. En cualquier caso, si se nos avecina una temporada con muchas invitaciones y reuniones sociales, lo mejor es dejar el inicio de la dieta para después. Y, si una temporada así sobreviene cuando ya se ha empezado Atkins, no cabe otro remedio que escaquearse de las invitaciones que se pueda, convencer en la mayor medida posible a quienes nos inviten de que ofrezcan algo adecuado a nuestra forma de alimentarnos y, si es inevitable, 'pecar' lo mínimo imprescindible. Hay que evitar la actitud de resignarse y de aplicar el dicho de 'De perdidos, al río'. Probar un poco de un plato, o un pedazo de tarta, es suficiente para no disgustar al anfitrión y mucho menos nocivo que meternos entre pecho y espalda un plato a rebosar.