Los supuestos especialistas en nutrición que se dedican a criticar la dieta Atkins sin conocerla siguen su lucha, inasequibles al desaliento. Ya he explicado varias veces en esta bitácora que yo no defiendo que este método nutricional, ni ningún otro, sea infalible para el 100% de la población, pero que cuando hay casos (y son muchísimos miles, entre ellos el mío) en los que demuestra su eficacia, los expertos deberían analizar por qué sucede así, en lugar de negar la evidencia e insistir una y otra vez en que no funciona. A quienes así proceden, es la misma realidad la que les deja en ridículo.
En esta ocasión el que cae en el ridículo es el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (Eufic), que pronostica el
fin de Atkins por una serie de razones que, por supuesto, no se sostienen en cuanto se cotejan con un caso real (el mío, por ejemplo). Estos son sus argumentos:
- Inicialmente se pierde agua, no grasa. Menudo argumento. Lo que es obvio es que, después de la pérdida inicial de agua, viene tambien la de grasa, que es de lo que se trata.
- Inhibe el apetito. ¿Y eso es una crítica? Si una dieta consigue que comamos menos sin sentir hambre, a mí me parece idónea. Creo que son mucho peores los regímenes hipocalóricos que te hacen pasar un hambre de lobo, provocando el consiguiente efecto rebote en cuanto tienes la oportunidad de volver a comer en condiciones normales.
- Difícil de seguir por falta de opciones. Yo sí creo que Atkins no es fácil de seguir, pero por la presión de la tradición social de consumir postres, dulces y todo tipo de alimentos ricos en hidratos. Sin embargo, al llegar a la fase de mantenimiento (e incluso desde la fase más avanzada de PPP) no se puede decir que esta dieta sea especialmente restrictiva. Sólo restringe los azúcares y las harinas refinadas (pan, bollería...), pero permite legumbres, cereales, pasta y muchas otras cosas que también se suprimirían con cualquier típico régimen hipocalórico.
- Resultados iguales al cabo de doce meses con respecto a las típicas dietas bajas en calorías y grasas. Bueno, yo ya llevo ese tiempo con Atkins y he bajado 28 kilos. Nunca fui capaz de conseguir un resultado así con otras dietas, entre otras cosas porque sí me parecen imposibles de mantener durante tanto tiempo por ser excesivamente restrictivas.
- Poco saludable. Insiste este artículo en el manido argumento de que, al ser un método rico en grasas, Atkins pone en riesgo la salud, sobre todo en el campo cardiovascular. En cambio, mis indicadores al respecto han mejorado todos: colesterol, triglicéridos, etcétera.
- El público pierde interés. Sería un argumento válido si hablásemos de moda, pero no cuando estamos refiriéndonos a la salud. Insiste en que es aburrida y en que a largo plazo no da buenos resultados. En mi caso, sin embargo, esos buenos resultados se mantienen.